mayo 02, 2015

Instinto ancestral




Dicen  que los caminos de tierra  al pisarlos, tiene un efecto sanador. 


Conecto con la naturaleza cada semana que puedo y el tiempo lo permite, para desprenderme de la tensión que genera estar seis horas entre tubos de ensayo, donde la enfermedad mora sin punto final.

Ir con los amigo/as, reír, conocer  gente nueva, "de mente sana", respirar aire puro y pisar la tierra me fascina; la conexión con la madre naturaleza,  con la tierra, me hace sentir libre como el viento, como una mariposa  recién salida de su envoltura.

¿Por qué produce tanto placer sentir la tierra en los pies?.

Existe un instinto ancestral detrás de este deseo.

En tiempos remotos los hombres pasaban más tiempo descalzos, y muchas actividades cotidianas se hacían de esta forma. Quizás la concepción cosmológica de que pertenecemos a la tierra, en lugar de “la tierra me pertenece”, permitía que existiera una conciencia más avanzada sobre las profundas ramificaciones de la conexión física y espiritual que tenemos con nuestro planeta, y por extensión, con el Universo. Lo cierto es que plantar nuestros pies sobre la tierra, la hierba, la arena, el agua y las piedras, era percibido como una forma de estar conectados con el Todo.

Hoy sabemos que ese conocimiento tiene una significación mucho más importante de lo que se pensaba. Seguir leyendo aquí

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