EL ÁGUILA Y LOS GALLOS.
Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al
fin uno puso en fuga al otro.
Resignadamente se retiró el vencido a un matorral,
ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta
dándose a cantar con gran estruendo.
Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces
el gallo que había perdido la riña se quedo con todo el gallinero
.
A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en
aparecerle quien se los arrebate.
Os preguntareis por qué en lugar de poner en el titulo
Moraleja, pongo Decepción. Soy así de rara, qué le voy a hacer, pero ya habrá
quién lo adivine.
Macu.
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