mayo 18, 2018

Levántate y anda



Cuánto me gustaría tener el poder de Dios para decirte: Levántate y anda. Pero no lo tengo, y por ese motivo sólo puedo tenderte mi mano y rezar.

Qué injusta es a veces la vida. Cuando te faltaba sólo subir el último escalón para llegar a la meta que te propusiste y tanto esfuerzo has empleado para ello, llega él, y de un  zarpazo te lanza al vacío. Pero no te preocupes. Esto pasará y tus sueños verás cumplidos, pequeña. El amor a tu hija te dará la fuerza necesaria para superar este trance. Sabes que puedes contar conmigo, aquí estaré, siempre tendré mis manos extendidas para ayudarte a levantarte cuando esos momentos de desconsuelo te debiliten.