junio 27, 2018

Tonos grises en el AMOR



Se apagó  el color rojo  de mis  rosas, como se apaga el color de la llama cuando se quema  el último tronco del fuego de la chimenea en noches frías y lluviosa de invierno, convirtiendo en cenizas toda ilusión que ha podido emerger  con el crepitar de la llama,  única compañía.

Este circulo lunar que ha eclipsado la pasión de mis rosales, y la de un millón de corazones, no será visible a la humanidad, sólo a unos pocos románticos que se encuentran a punto  perder la esperanza.

Reflexiono...

Las rosas también tiene alma, y corazón, y tal vez sepan de amor, ¿por que dudarlo? No puede algo tan bello pasar su efímera vida sin sentir el escalofrío que produce el roce de unos labios. El inexplicable éxtasis,  del  roce de dos cuerpos que se funden en uno. El temblor que se siente al saber, que en otro lugar, alguien te siente cerca... y te besa... incluso, se excita sin rozarte.

 Si, estoy convencida.  Las rosas, con su inigualable belleza,  viven la pasión más hermosa de todos los seres vivos de la tierra, por ese motivo se marchitan tan pronto. Pienso, que deberíamos aprender de ellas y no dejar que ningún circulo lunar, por mucha influencia que ejerza en todo ser vivo, pueda volver cenizas nuestra pasión, elixir de la vida.

Macu




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